Dos miradas en Black Mirror

Dos miradas; una misma serie…

Abajo haremos una interconexión entre los capítulos leídos y los dos episodios de la serie "Black Mirror": Caída en picado y San Junipero.

En términos generales la serie “Black Mirror” tiende a tener una visión más neo apocalíptica que neo integrada ya que se inclina a pensar –y a explicitar- que las tecnologías al avanzar sobre la cultura la convierten en la anticultura por excelencia.

Así como también llevan a cabo la degradación del verdadero arte, ente otras cuestiones más, como también poner en tela de juicio hacia donde está yendo la sociedad y en qué puede terminar ya que la misma no está analizando un futuro peligroso que ya llegó. (Aunque esto es muy extremo; Scolari retoma conceptos de Eco y propone una visión un poco más alentadora al respecto)

Pero digamos que de cara a los dos capítulos que hemos visto podemos articular dos visiones antagónicas sobre un mismo hecho, es decir: el avance de las nuevas tecnologías y de los nuevos medios sobre las sociedades en general.

Para empezar… Comenzaremos con el capítulo “Caída en picado”. En este se vislumbra altamente la visión neo apocalíptica, en la que reina una racionalidad artificial que desplaza en su totalidad al deseo humano. Esto está muy claro a lo largo de todo el capítulo; la manera en la que la protagonista continuamente vive bajo las lógicas tecnológicas y los que éstas le imponen hacer. Agradarle a un otro para poder ser una persona “exitosa” en su respectiva vida. Aunque también hay en algún punto muy rebuscado algo de la rama de los “integrados” ya que se observa que todos los presentes en el capítulo tienen acceso a la misma tecnología, “democratización del consumo” y algunos –pocos- lo viven de una manera optimista al menos. Aunque en el fondo la visión del creador es demostrar lo apocalíptico, la pérdida del aura humana y la esencia en pos de encajar en un mundo tecnológico bastante de cartón y deplorable… Algo que nos hace recordar mucho a los teóricos exponenciales de la Escuela de Frankfurt y a la pérdida del aura en la masificación del arte.

Quizá en este capítulo también pueda observarse perfectamente la soledad interactiva que experimenta la protagonista… Más democratización, más acceso a la información, más descentralización. Sin embargo la soledad de la protagonista se acentúa cada vez más. Sus acciones y actitudes para encajar y pertenecer en lo que implica esta tecnología la aleja cada vez más de lo próximo, de lo cercano, lo familiar y la aísla en una soledad más que asentada. También hay otros aspectos en los que hacer foco como en la calidad de sus vínculos ¿Tienen realmente calidad? –Ensimismamiento y vacío-.

El segundo capítulo en cuestión, “San Junipero”, muestra una cara de la moneda más acorde a la visión de los neo integrados. Algo así como caminar hacia el famoso “paraíso digital”.

Un mundo en el que existe la posibilidad de morir o de vivir en la eternidad.

Una eternidad que promete vivir una nueva vida con la persona amada: ¡Alucinante! Es decir, las tecnologías permiten el avance social y su respectivo progreso. Tejen progreso y evolución en términos sociales. Nada de soledades interactivas, apocalipsis o desigualdades.

Una supuesta igualdad: todos gracias a las tecnologías podrían elegir su futuro. Quedarse en la eternidad o morir. Alejándonos de la visión de Wolton: “La igualdad es una utopía”.

Wolton cuestiona cuáles son las razones que hoy generan tanta fascinación ante los nuevos medios, en contraposición a la desconfianza que generaban los medios de masas y concluye que Internet hoy es exitosa porque promueve utopías como libertad, igualdad en el acceso, borramiento de las diferencias socioculturales. El autor termina desmenuzando una a una cada utopía, llegando a la conclusión de que hay límites, por ejemplo en la competencia, ya que el acceso no suprime la jerarquía del saber y el conocimiento para navegar con libertad en la red. En este sentido, Wolton afirma que las nuevas tecnologías permiten esta utopía de libertad, ya que justamente el Internet rompe esa barrera de diferencias sociales, culturales ,políticas y económicas. Sin embargo, como lo refleja la serie, también podemos argumentar que este libre acceso a el Internet no modifica estructuralmente las diferencias, ya que si bien todos tenemos acceso a la red, no todos sabemos buscar, encontrar, experimentar y, sobre todo, usar todo lo que tenemos al alcance de una computadora o celular.

En conclusión, para vincular teoría y la serie producida por Netflix, debemos pensar realmente si solo el hecho de tener más accesos o estar más comunicados significa que todos somos iguales, no ante la ley, sino ante la red.

  • En contraposición, podemos encontrar a la corriente de integrados, que sostienen que todo, o en su mayoría, ha cambiado y que nos estamos dirigiendo a un paraíso digital, nombrado anteriormente, en el que hay una mayor democratización entre los distintos sectores de la sociedad. Es decir, no solamente se crean medios de comunicación digitales de los grandes medios, sino que encontramos que cualquier voz crea su medio, que cualquier usuario produce y consume contenido y que hay una mayor participación de ese usuario. Esto no quiere decir que hayan dejado de existir los grandes intereses económicos de grupos o imperativos políticos e ideologías, pero sí nos da la pauta que, no sabemos si cambió, pero sí que el mundo está dando un giro, de al menos 180 grados. Y a su vez, este mundo modifica a ese mismo usuario del que hablamos y le da un protagonismo que antes no tenía ni sentía.
  • Más allá de esto, resulta inevitable entender y considerar que la división entre apocalípticos e integrados va a seguir existiendo, aun así con el desarrollo de tecnologías venideras. Scolari, no sólo da cuenta de ello sino que a su vez afirma que lo interesante es explorar y analizar aquello que convive entre estas dos corrientes.
  • Los apocalípticos y los integrados, además de tener descendencia digital, han compartido (y comparten) promiscuidades.

  • Si afinamos la mirada, entre los apocalípticos y los integrados era posible encontrar enfoques intermedios, ya que podríamos definir que hay una puja entre las dos corrientes, y por eso, justamente la serie da estos dos opuestos. Por un lado tenemos el nuevo mundo digital de los neo-integrados pero por otro lado, no dejamos de tener en cuenta las cuestiones estructurales de un mundo que viene desde hace años con su tradición y con sus políticas conservadoras. Sin olvidar que Carlos Scolari reconceptualiza la mirada más extrema de Umberto Eco.